
LA HABANA _ Mientras los fabricantes de automóviles estadounidenses luchan por sobrevivir a la crisis financiera, antiguos Chevrolet y Ford continúan surcando las calles de Cuba y sus dueños tienen un mensaje: Ya no fabrican autos como los de antes.
Viejos Buick y Oldmobile de la década de 1950 rugen por La Habana gracias a la creatividad de sus dueños para mantenerlos pese a más de cuatro décadas de embargo estadounidense.
Parcheados con piezas de automóviles soviéticos y a menudo con motores a veces canibalizados a otros vehículos, sus dueños aseguran que estos clásicos seguirán rodando por años aunque las empresas que los fabricaron estén con el agua al cuello y a la espera que la Casa Blanca les arroje un salvavidas de miles de millones de dólares.
"Nunca más van a hacerlos con esta calidad. Los carros modernos se fabrican para (durar) tres, cuatro años. Estos para 50, 60", dijo Argelio Hernández tocando el paragolpes de su Ford sedan azul de 1952 que utiliza como taxi en el centro histórico de La Habana.
"Las compañías no van a fabricar con calidad, porque necesitan los mercados", agregó.
Con las ventas de automóviles en caída libre, la Casa Blanca y Democratas están buscando un paquete de medidas de rescate para estas empresas, que emplean a millones de personas y fueron una vez símbolo del poder económico de Estados Unidos.
El jueves naufragó en el Congreso estadounidense un plan para inyectar 15.000 millones de dólares en préstamos de corto plazo para ayudar a empresas como General Motors y Chrysler LLC a evitar la bancarrota. Ford Motor Co ha pedido una línea de crédito de emergencia.
ANTES DE LA REVOLUCION
En el distrito colonial de Habana Vieja, filas de Chevrolet y Ford pintados de colores pastel esperan para trasladar pasajeros a los suburbios de La Habana por menos de un dólar.
Las quejas sobre los altos precios del combustible y los costos de reparación son tan comunes como en cualquier lado.
Sin embargo, las reliquias sobre ruedas todavía funcionan y muchas están en buena forma. Del automóvil original a veces lo que sobrevive es el chasis.
Unos 60.000 coches antiguos aún ruedan por las calles de Cuba, donde la propiedad privada de automóviles es restringida y el sistema de transporte público deficiente.
"Esto se hace a base de inventos", dijo Luis Hernández, un mecánico que engrasaba en plena calle el eje de un Buick negro y amarillo de 1956.
Algunos de los autos tienen más años que sus conductores, que los heredaron de sus padres y abuelos.
Muchos son de antes de 1959, cuando Fidel Castro llegó al poder tras una revolución armada que acabó enfrentándolo con Estados Unidos hasta hoy.
Raúl Castro, que sustituyó en febrero en la presidencia a su convaleciente hermano Fidel, dijo estar dispuesto a dialogar con el presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, aunque las conversaciones parecen aún distantes.
Saboreando un habano mientras transportaba un pasajero por el paseo marítimo de La Habana al volante de su desvencijado Buick de 1956, Daniel Vencomo no sabe qué ocurrirá con las relaciones con Washington. De lo que no tiene dudas es sobre la durabilidad de su auto.
"Dura más que yo. Ya se lo voy a dar a un hijo mío chiquito, para ver si lo rompe", dijo el taxista de 65 años.F/Reuters
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Autos antiguos en Cuba evocan mejores tiempos de industria EEUU
viernes, 12 de diciembre de 2008
RELIGION_Cuba vive hoy su primera beatificación
sábado, 29 de noviembre de 2008
Camagüey acoge la ceremonia que abre el camino a los altares al padre Olallo 
En Cuba, pese a la larga enfermedad de Fidel Castro y a las expectativas creadas con el acceso a la presidencia de su hermano Raúl, han cambiado muy pocas cosas en los últimos tiempos y nada sustancial políticamente a poco más de un mes de cumplirse los 50 años de Revolución. El hermano mayor sigue siendo el líder del Partido Comunista, el que manda en el país. Pero la Cuba religiosa sí parece moverse. Un segundo cubano, el primero que lo hace con méritos en la propia isla, emprende el camino de la santidad en el plazo de un año.
José Olallo, hermano de la Orden Hospitalaria de san Juan de Dios, será beatificado hoy en la plaza de la Caridad de Camagüey por el cardenal José Sarayva, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y enviado del Vaticano para oficiar la primera ceremonia de este tipo en el país.
El pasado 19 de octubre se inauguró en La Habana la catedral ortodoxa rusa y casi un mes después, cuando se volvía a especular sobre la larga desaparición pública de Fidel, surgió por Internet la imagen del enfermo junto a Kiril Gundjaev, segundo mandatario de la iglesia en su visita, previa a la política que ha hecho esta semana el presidente Dmitri Medvédev.
La religión se filtró una vez más por el férreo laberinto político para ver al comandante avejentado y con un corte de pelo más moderno. Regatear al régimen castrista lo ha hecho popularmente la santería popular de origen africano y en ese filo de la navaja se ha mantenido "diplomáticamente" la católica, la tradicional, que recibió oxígeno con la visita de Juan Pablo II en 1998 y en febrero de este año con la del cardenal Tarsicio Bertone, secretario de Estado del Vaticano, la primera de Estado realmente "diferente y no afin" en la era Raúl.
Benedicto XVI y el Vaticano dieron el visto bueno a los méritos del hermano Olallo, que nació en La Habana en 1820 y murió en Camagüey en 1889. Abandonado por su madre al mes de nacer, dedicó su vida, ya desde adolescente, a ayudar a pacientes de cólera, fiebre amarilla, viruela y otras enfermedades. Se le atribuye la curación milagrosa en 1999 de una niña de tres años con un enorme tumor que le afectaba al vientre y los riñones. Su padre se encomendó al hermano Olallo y según se documenta en el proceso de beatificación fue oyendo una voz suave que le daba paz y le acabó diciendo un día: "Ya paramos la enfermedad". Los médicos quedaron asombrados y sin explicación científica. Para la canonización se requeriría acreditar otro caso milagroso similar.
Roberto, un camagüeyano exiliado en Miami, donde habrá una celebración paralela en la ermita de la Caridad del Cobre, el centro católico de los cubanos de la diáspora, recuerda que su abuelo le contaba las bondades del "padre Olallo". Atendió sin distinción a los heridos españoles y cubanos de la Guerra de los Diez Años, entre 1868 y 1878, y recogió al general Ignacio Agramonte, uno de los héroes de la historia de Cuba cuando cayó muerto en la plaza de san Juan de Dios de Camagüey. El hermano Olallo, conocido como el "padre de los pobres y apóstol de la caridad", fue enfermero, médico, farmacéutico y maestro.
Olallo será el segundo beato cubano. El 28 de octubre de 2007 fue beatificado en Roma, José López, que se hizo agustino en España, pero era cubano de Jatibonico, provincia de Camagüey. Estaba en el centro-colegio que tiene la orden en El Escorial (Madrid) y fue asesinado a los 23 años, el 30 de noviembre de 1936, en Paracuellos del Jarama. Detenido junto a un centenar de compañeros, no los quiso abandonar pese a que se hicieron gestiones diplomáticas para salvarlo como extranjero. El padre López entró así hace más de un año en Roma en la multitudinaria ceremonia junto a casi medio millar de mártires. Precisamente, entre otras muchas causas de beatificación en la iglesia católica espera también la de otro cubano y religioso de la Orden de san Juan de Dios, Jaime Óscar Valdés, asesinado el 7 de agosto de 1936 tras ser sacado por milicianos del asilo-hospital de la Malvarrosa, en Valencia, donde llevaba trabajando 22 de sus 45 años de vida.
